Semillas de Noruega

En el otoño de 2008, cuando fui a España a visitar a mi familia y amigos, mi hijo pequeño y su mujer me regalaron dos trozos de tela de media yarda cada uno. Habían ido a Noruega de vacaciones ese verano y encontraron una tienda de patchwork en Bergen. ¿Qué mejor recuerdo podían llevarme? En estas dos fotos, los hexágonos pequeños están hechos con esas dos telas: la primera tiene bellotitas y hojas de roble y la segunda tiene unas hojas marrones sobre un fondo más claro.

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No tenía costurero, así que pensé que esperaría a volver para empezar la labor. Por supuesto, no pude esperar, así que compré agujas, dedal, tijeras, hilo, un juego de plantillas y un par de trozos de tela para combinar. Quería hacer algo sencillo que mostrase esas telas tan bonitas. No sabía lo que iba a terminar siendo la labor. No tenía ningún plan, simplemente sentí la necesidad de empezar a coser y hacer algo con esas telas. No podía verlas ahí mientras tenía las manos ociosas.

Decidí hacer estos hexágonos y triángulos. Los lados miden unos tres centímetros, así que son bastante pequeños.

Con las plantillas, dibujé los hexágonos en la tela de las bellotas y los corté con mis tijeras nuevas, uno a uno. Después dibujé los triángulos en la tela amarilla (que por cierto es una tela navideña, pero no se nota. Me gustó porque tiene un poquito de brillo que le da algo de luz al tono más bien apagado de la tela de las bellotas) y los corté. Cosí a mano todas las piezas para formar un hexágono grande que tiene 61 hexágonos pequeños y 120 triángulos.

Mientras hacía ese primer hexágono grande, tuve tiempo suficiente para pensar en las diferentes posibilidades de la labor. Cuando acabé el segundo hexágono grande, sabía que la labor iba a ser grande y había decidido que todas las telas de los hexágonos pequeños tendrían hojas.

Aunque en aquel momento yo siempre me refería a esta labor como “los hexágonos”, las Semillas de Noruega ya estaban sembradas.

Continuará…

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8 comentarios

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8 Respuestas a “Semillas de Noruega

  1. Suele ocurrir cuando las semillas caen en tierra buena, querida Ángela.
    Magnífica labor. Tanto con la aguja, el hilo y la tijera….como con el teclado.
    Un beso

    • ¡Pero si todavía no has visto nada! Esas dos fotos son solo el principio. A ver si mañana puedo poner la continuación. No sé para cuántas entradas me dará. Un beso y gracias.

  2. Pues te está quedando precioso. La tela de las bellotas me gusta muy especialmente.

    Un beso

  3. Yo siempre lo digo…esto nuestro no es sólo coser.
    Atamos las telas con los recuerdos,entre los pespuntes dejamos siempre pequeñas o grandes emociones.
    Esto es precioso.

    • Gracias, Elvira. En realidad, la labor está acabada ya, la terminé ayer. Lo que pasa es que cuando me puse a escribir la entrada, me di cuenta de que iban a tener que ser varias.

    • Es verdad, Marga, hay muchas historias y muchos recuerdos cosidos a las telas. A ver qué te parece cuando acabe de poner todas las fotos. Muchas gracias y un beso.

  4. victoria

    He leído esto, seguiré leyendo hasta que termines todo el artículo, un beso.

  5. marga marcos pascual

    Cada vez más sorprendida. ¿Porqué me sale esta primera parte, después de la segunda?. Pero deberá ser así “no hay casualidades”. Sí que está curioso el origen del título. Semillas de Noruega. ¿Quién iba a decirles a Carol y Guillermo, el peligro que corrían las telas en manos de Angela?. Una cosa tan sencilla ha acabado convertida en algo verdaderamente magestuoso. ¡QUE BONITO! ¡que bonito! ¡QUE BONITO!

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