154

Esta entrada viene a contestar la pregunta de E. en la entrada anterior.

Estaba el otro día redactanto una entrada, ya la tenía terminada, y quería añadir una foto al final. Por algún motivo, cuando le di a “publicar”, solo aparecía la foto, el texto se había ido a hacer gárgaras, así que borré todo. Ya no me apetecía empezar otra vez desde el principio. La verdad es que no estaba muy satisfecha con lo que había escrito, así que interpreté el suceso como una señal de que, efectivamente, no tenía que publicarlo.

Pero ahí quedó ese “154”, que no era el título de la entrada, sino el número que la cámara había asignado a la fotografía cuando la tomé.

¿Es que no hay manera, en este mundo virtual, de borrar todo rastro de algo que no queremos publicar? Parece ser que no, que esto es como la pasta de dientes: una vez que has apretado el tubo, ya no hay forma de que la pasta vuelva adentro.

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12 comentarios

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12 Respuestas a “154

  1. Misterio resuelto. Gracias.

  2. Pues te ha quedado un título enigmático a la par que elegante.
    Y la foto devoradora de textos, ¿dónde está? 😉
    Por cierto…154 suma 10
    Número mágico donde los haya (….en el espacio internético, ya sé) 🙂
    Un beso, Ángela

  3. Vi la foto, que me recordó a una iglesia de madera de Noruega, muy típica para los turistas como yo cuando fui, pero no me acuerdo de su nombre. Luego pensé que no era probable que fuera esa iglesia, y que te había pasado lo que has contado.
    Necesitamos mucha paciencia para vivir, más de la necesaria.

    Un saludo

    • Esa iglesia está aquí, muy cerca de mi casa, José Luis. Pero, sí, es una reproducción de la Borgund Stavkirke de Noruega. En esta zona hay mucha gente que vino de los países nórdicos europeos y, en particular, de Noruega. Seguramente eran los únicos capaces de aguantar estos inviernos.
      http://www.chapel-in-the-hills.org/

      • Qué bonita es.
        Tiene un estilo muy peculiar. Igual que el número 😉

      • Sí, es muy bonita, pero cuando fui a verla casi me da un infarto. Estábamos mi amiga y yo solas y yo me acerqué al altar, mirándolo todo. De repente, una voz de ultratumba empezó a hablar. Me llevé un susto de muerte. Era solo una grabación turística que se activa automáticamente cuando te aproximas al altar.

  4. Me encantó lo de la pasta de dientes Ángela, no lo había oído antes. Muac!

  5. Raúl Hernández

    Probablemente, el hombre a creado , con la informática, al monstruo que lo devorará. Las pequeñas rebeldías de estas máquinas de hoy no es imposible que concluyan con la toma de consciencia de su propio yo en el futuro y -de ahí- a la abierta rebelión. ¿No recordamos al Hall de 2001? Pues no creo que sea tan improbable… Y si no ocurre por acción, ocurrirá por omisión el día que dejen de funcionar todas a la vez por algún motivo (y parece que hay varios posibles en la lista).

    • Puede ser que tengas razón pero esto, también, es como la pasta de dientes, ya está fuera del tubo. De todos modos, tampoco hemos de olvidar que la especie humana ha sobrevivido sin informática durante casi toda su existencia. Y nos hemos apañado para llegar hasta aquí.

  6. Es posible que no sea posible eliminar nuestro rastro nunca, sea informático o no, quizá todo lo que hagamos, digamos e incluso pensemos deje su huella en el espacio tiempo que nos ha tocado vivir, quizá seamos indelebles… Bienvenidos a la zona 154, donde siempre podrán seguir tus pasos…

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