Denver Art Museum

El Denver Art Museum consta de dos edificios: el Hamilton y el North. Este último, visto desde la calle, es alto, alargado, de color gris y con unas ventanas que recuerdan saeteras, algunas de ellas horizontales y otras, verticales, con una especie de postigo semicerrado, del mismo material que el propio edificio. No me gustó.

Desde dentro, sin embargo, no parece el mismo edificio: es una pieza magnífica de arquitectura. Mientras paseo por las salas, esas ventanas horizontales y verticales me intrigan, me acerco a ellas, y a su través diviso la ciudad que, vista desde esta perspectiva bien estudiada, se incorpora al museo como si de otra obra expuesta se tratase. Y allá, al fondo, las cumbres nevadas de las Rocky Mountains.

El color gris de la fachada ya no es gris, sino que se convierte, por efecto de la luz, en una miríada de espejuelos que, según he leído después, es lo que efectivamente recubre el edificio: miles de azulejos de cristal. Esos espejuelos, desde la ventana en la que yo me encuentro, se me aparecen como pequeños rectángulos orientados verticalmente, en los que el reflejo del sol hace brillar el ángulo superior izquierdo, mientras que el resto queda ensombrecido. Ese ángulo superior izquierdo es el que está más alejado de mí, pues mi ventana se sitúa a la derecha del panel, de modo que la perspectiva me reduce los espejuelos conforme aumenta la distancia que me separa de ellos. Veo el patrón que forman y me quedo absorta mirándolos, tratando de abarcar la inmensidad de la idea de Gio Ponti.

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8 comentarios

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8 Respuestas a “Denver Art Museum

  1. Teresa G

    Bonita descripción. Se sienten más ganas aún de ir a verlo. Bonita descripción

  2. Me gustan tus descripciones. Las personalizas, claro, pero me parece ver una voluntad de ir a lo fundamental, en fin, te leo con gusto, no sólo de ahora.

    Un saludo

  3. The Roaming Spaniard

    Angelita, me entran ganas de montarme en un avión e ir pa’ya.

  4. Sap

    .
    Da igual que sea Denver o Ciudad Veloz: Debe ser una delicia tenerte como ‘cicerona’ en un viaje, Ángela.
    Qué pena ser pobre, conyo.
    :-/

    • Pero qué dices, hombre, que no hace falta ser rico para venir aquí, de verdad. Bueno, claro, si te lías a comprar souvenirs, ahí ya no digo nada. Y sí que hay para comprar, sí. Yo me hice con un librito en el Museo que no era precisamente barato, pero es que es una joya, no sé si estaré a la altura: Symmetries of Culture. Theory and Practice of Plane Pattern Analysis. Toma ya.
      Gracias, Sap.

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