La salud en Estados Unidos – II

Como parece que el tema suscita interés, prosigo.

En mi entrada anterior tuve un olvido imperdonable: el Indian Health Service. O, lo que es lo mismo, el Servicio Indio de Salud. Se trata de un sistema público para los indios o, en un lenguaje más políticamente correcto, los nativos americanos. Incluye a los indios americanos y a los nativos de Alaska. Es un servicio que el gobierno federal está comprometido a dar a las tribus federalmente reconocidas, en virtud de los tratados que se firmaron entre el gobierno federal y las tribus. Se calcula que da cobertura a unos tres millones de personas pertenecientes a 564 tribus en 35 estados.

Tengo el gran privilegio de contar con bastantes clientes en diferentes tribus, lo cual me da acceso a una información que de otro modo no podría obtener. Además, mi esposo tiene un conocimiento bastante profundo del tema.

El IHS, en general, funciona peor que el resto. Aunque carezco de datos, me temo que la financiación del sistema deja bastante que desear. Sin embargo, hay otra cuestión que observo: muchos indios no valoran el IHS como se merece. Esto no es nada raro, pasa también en España, donde muchas personas no valoran el sistema público sanitario. Pues entre los indios, igual. Muchos no quieren esperar en la consulta, o quieren tener más médicos entre los que elegir, o piensan que algo más caro tiene por fuerza que ser mejor, o quieren tener el mismo sistema que los blancos, o…, bueno, una infinidad de razones. Pero otros muchos sí lo utilizan y están tan contentos. Por ejemplo, en el IHS la consulta óptica y las gafas (sí, las gafas también) son gratis. GRATIS. Aun así, hay mucha gente que prefiere ir a una óptica privada porque así tienen más monturas para elegir.

No hace falta decir que entre los blancos hay mucha gente que quitaría el IHS de un plumazo. No me cuento entre ellos.

Pues bien, si los indios tienen el IHS que les proporciona atención médica gratuita, cabría pensar que lo lógico sería aprovecharla e invertir lo que se pueda en mejorarla. En otras palabras, parecería que una empresa propiedad de una tribu, cuyos empleados son todos miembros de la tribu y, por tanto, acreedores del servicio sanitario prestado por el IHS, no tendría ninguna necesidad de pagar un seguro médico privado a una compañía de seguros privada para que esos empleados tengan más opciones. Pero se hace. Y en el caso de los indios, por lo general, el empleador paga la mayor parte de las primas, cuando no el total. Y el asunto tiene todavía más intríngulis, porque las primas en el caso de los indios son mayores, habida cuenta de que entre la población india hay prevalencia de diabetes, hipertensión y enfermedades relacionadas, lo cual, como ya sabemos, aumenta el riesgo asumido por la companía de seguros y, por ende, las primas. Estas enfermedades que son frecuentes en la población general aquejan a los indios de una forma mucho más feroz por la razón de que en cuestión de unas pocas generaciones han pasado de ser nómadas y alimentarse de los búfalos y otros animales que cazaban a ser sedentarios y alimentarse de comida basura. Sí, porque además el índice de pobreza entre los indios es elevado, de modo que cuando se comen una hamburguesa no se comen la de mejor calidad, sino la más baratita.

Pero sigamos con los seguros privados suscritos por los indios, y para ello vamos a elegir como ejemplo a un señor al que llamaremos Steve Black Feather. El señor Black Feather, que pertenece a la tribu Oglala Sioux, tiene derecho al IHS. Además, como trabaja para el gobierno de la tribu, disfruta de un seguro médico privado con la compañía Wellmark. (Todo esto es un ejemplo, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.) Si el señor Black Feather se pone enfermo, puede ir al médico del IHS, pero allí presentará su tarjeta del seguro de Wellmark. El señor Black Feather será atendido gratuitamente, pues aunque tuviera que pagar de su bolsillo la franquicia estipulada por Wellmark, esta franquicia será absorbida por el IHS. Ahora bien, Wellmark pagará al IHS por el resto de los servicios. Lo sé, es rocambolesco, pero es así. Si nos paramos a pensarlo por un momento, nos daremos cuenta de que el IHS está financiado con los impuestos de todos los contribuyentes, a la vez que recauda de las compañías de seguros privadas, que a su vez recaudan de las empresas y empleados indios y de todos los demás que tenemos pólizas de seguros en esa misma compañía de seguros. Y sin profundizar más en este asunto, nos daremos cuenta de que yo, que no soy india, pago mis impuestos al gobierno federal, con lo que contribuyo a financiar el IHS, pero también pago la prima de mi seguro a Wellmark, prima que está calculada estadísticamente de acuerdo con los actuarios, es decir, que la prima que yo pago no se calcula solo según mi estado de salud personal, sino que refleja el riesgo general asumido por la compañía de seguros. Riesgo que, como ya hemos dicho, se ve incrementado por los suscriptores con mala salud. O sea, que de una manera más o menos indirecta, yo contribuyo a financiar el IHS por partida doble.

Aun así, no quiero que desaparezca, sino que mejore y se extienda a toda la población, conmigo incluida. Indios o no indios, a todos.

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