La salud en Estados Unidos

En varias ocasiones, he leído comentarios donde se habla del sistema de salud de los Estados Unidos de América, comentarios que me llevan a pensar que existe un gran desconocimiento del tema. No me sorprende, no me sorprende en absoluto, pues incluso aquí, en los propios Estados Unidos, mucha gente no tiene ni idea de cómo funciona (o no funciona) la cosa. Como tengo algunos conocimientos sobre el tema, debido a que soy agente de seguros de salud y vida, he pensado que voy a escribir sobre ello. No todo va a ser hablar de las vacas, de los corderos, de los búfalos, o de los petirrojos que hoy iban y venían como locos de una rama a otra de mis parras, embuchándose de uvas.

El sistema de salud en USA tiene la particularidad de que no es un sistema. Punto. Vayamos a ello, aunque de una manera más bien general por el momento, pues el tema tiene bastante complicación. Pero para abrir boca nos bastará. Si mis apreciados lectores tienen el deseo de entrar en más detalles, yo se los proporcionaré muy gustosa en entradas subsiguientes.

Se calcula que hay aproximadamente 50 millones de personas sin seguro médico. Eso quiere decir que esas personas tienen que pagar de su bolsillo cualquier acto médico: consulta, hospitalización, cirugía, medicamentos, todo. En muchas localidades existen clínicas donde el precio depende de los ingresos del paciente, pero muchas veces ese precio está fuera del alcance de la gente. Hay también una razón cultural por la que mucha gente no quiere acudir a estas clínicas: son para pobres. Pobre = fracasado.

Pero, bueno, 50 millones de personas, aun siendo muchas, son una minoría. Entre ellos algunos no se aseguran porque no quieren: son jóvenes e invulnerables o viejos e invulnerables, que de todo hay. Otros, porque no pueden: demasiado caro o muy mala salud que ninguna compañía acepta. Recordemos que una compañía de seguros es un negocio, no una organización caritativa. Y nadie asegura a un diabético, por ejemplo, porque es una pérdida segura. Para la gente con mala salud hay otras vías, sin embargo, a las que me referiré después.

Entre el resto de la población que sí tienen seguro, nos encontramos con una variedad de vías de acceso. Allá voy.

  • Pólizas suscritas individualmente (mi propio caso). Aquí la compañía de seguros puede denegarte la cobertura por problemas de salud (caso del diabético) o concederte cobertura pero excluyendo enfermedades preexistentes.
  • Pólizas suscritas por un empleador para sus empleados. En este caso, hay algunas variaciones dependiendo del tamaño del grupo y otras consideraciones, pero digamos que, en general, la compañía de seguros no puede denegar la cobertura. Las primas, por tanto, son bastante más altas, pues el riesgo es mayor. Además, si un empleado es diabético (por seguir con nuestro ejemplo), se cuidará muy mucho de perder este empleo, porque puede que no vuelva a tener la oportunidad de asegurarse. Los empleadores no están obligados a ofrecer seguros y, en el caso de ofrecerlos y salvo en empresas con muy buenas prestaciones, el empleado tiene que pagar la parte del león. Ya hablaremos de la cuantía de las primas. Quiere decirse que las empresas que ofrecen buenas prestaciones, como por ejemplo las escuelas, son un nido de enfermos aferrados a su puesto de trabajo para no perder el seguro (y la hacienda y la vida, claro).
  • Administración de Veteranos, para veteranos del ejército, que es un programa federal. O sea, público. No entraré en detalles aquí sobre esta cobertura, solo diré que la población de veteranos asciende a unos 23 millones de personas.
  • Tricare, para personal del ejército en activo. Tampoco entraré en detalles aquí, necesitaría investigar más.
  • Medicaid, programa público administrado por cada Estado de la Unión para personas de bajos recursos.
  • Medicare, programa público para personas mayores de 65 años. Aquí debo incluir una somera explicación. Medicare cubre única y exclusivamente hospitalización. La mayoría de las personas no tienen que pagar ninguna prima, pues ya pagaron mientras trabajaban. Para obtener coberturas suplementarias, hay que comprar una póliza de una compañía de seguros privada. Los suplementos de Medicare están fuertemente regulados.

Yo creo que por hoy es suficiente. Se abre el turno de preguntas, comentarios y peticiones del oyente.

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6 comentarios

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6 Respuestas a “La salud en Estados Unidos

  1. Ángela, hoy mismo he leído el ‘NY Times’ lo de los 50 millones de no-asegurados, la información proporcionada por el U.S. Census Bureau. En el ‘WashPost’, sin embargo, aparecía en la lista de noticias secundarias, en la columna inferior derecha de la web, por debajo del comentario de los resultados de la más reciente encuesta educativa del ‘US News and World Report’. 50 millones, no deja de crecer. Claro que si no tienes seguro, es porque eres un perdedor. Si eres rico, te lo mereces. Si eres pobre, es tu culpa. Moral protestante pura y dura. Sigo de cerca el asunto, me interesa mucho, sobre todo porque en Europa los listillos que no saben de qué puñetas hablan te sacan lo de “sí, pero no tienen listas de espera, el trato es de primera calidad y no pasa como en el Reino Unido, donde dejan morir a enfermos de cáncer por el ratio coste financiero-beneficio médico del tratamiento”. No, claro que no. Sólo hay tratamiento para el que se lo “merece”, así se expulsa a enfermos crónicos o con hernias discales que les hacen la vida imposible, les llevan a perder el trabajo y la última protección. Y como se pierda el trabajo, la empresa que daba el employer provided insurance se lava las manos, y adiós. Y las empresas, como las automovilísticas de Detroit, negocian con los sindicatos para lavarse las manos aún antes. Y te llega el panel de la muerte -no del malvato Estado socialista, sino de la aseguradora privada financiadora de candidatos y administraciones-, y te deja con un paciente, joven o viejo, al borde de la muerte por un tumor: “tratamiento experimental”. Venga, búsquese la vida, o la muerte… En fin, menudo embolado; el sistema sanitario europeo no es perfecto, desde luego, pero lo de USA es degradante. Veremos, en todo caso, si en Europa, a base de copago o de menor cuota de financiación, no acabamos perdiendo cobertura y aumentando costes. Conozco a gente en Francia que evita ir al dentista, a pesar del dolor de muelas o de encías, por el coste, cada vez menos cubierto por la Seguridad Social. Eso sí, las enfermedades crónicas, tan “caras”, y las más agresivas, siguen perfectamente cubiertas en Francia.
    Los veteranos, por lo que he leído, siguen costando muchísimo en concepto de Tricare y del programa de seguros médicos del Department of Veterans Affairs. Cualquiera se atreve a meter mano, desde que les cerraron, afortunadamente, el Walter Reed.
    Tema apasionante donde los haya.
    Un saludo.

    • Gaspard, la Administración de Veteranos, con todas sus imperfecciones, es la única verdadera sanidad pública aquí. Y funciona. Lo sé porque mi marido la utiliza. La Administración de Veteranos es la prueba fehaciente (que mucha gente ni siquiera ve) de que el sistema público ya existe en este país y funciona. Lo único que tienen que hacer (lo único, digo, como si fuera poca cosa) es extenderlo a toda la población. No conozco Tricare muy bien, pero sus beneficios serían comparables con los que tienen los empleados del gobierno federal, que son de privilegio, así como los congresistas y senadores. Lo del copago en Europa es solo un paso más en la privatización de la medicina, no te quepa duda de que es el inicio de la pérdida de cobertura. Aquí, con la subida astronómica de las primas, las compañías van sacando planes más baratos (mejor dicho, menos caros) con menos cobertura. Yo, por ejemplo, tengo un plan por el que pago 211 dólares al mes. Tengo derecho a tres visitas al médico al año a 30 dólares la visita. Todo lo demás lo tengo que pagar de mi bolsillo hasta un máximo de 5.000 dólares al año, que es cuando la compañía ya me cubre todo. Todo lo que sean gastos médicos, claro, porque si me tengo que ir a la clínica Mayo a tratarme, el viaje y la estancia me los pago yo. Y si no tienes un seguro de incapacidad, el tiempo que no trabajes no cobras ni un duro. Una franquicia de 5000 dólares al año es mucha tela, sobre todo si estás enfermo. Por otra parte, como la medicina es un negocio, se “venden” toda clase de pruebas, resonancias magnéticas, cat scans, de todo, y te cambian una rodilla o una cadera y te las ponen de titanio a la mínima. Aparte de los que se van a Canadá o a México, también hay gente que va a Tailandia, por ejemplo. Pero nadie aquí sabe nada de eso, nadie lo admite. En cuanto a lo de las listas de espera, no es verdad, aquí también las hay. Un amigo de mi marido, hace unos años, fue diagnosticado de cáncer de próstata y entre pitos y flautas, los médicos no se ponían de acuerdo o yo qué sé, total que tardaron como tres meses en iniciar el tratamiento, lo que rebajó sus posibilidades de éxito sustancialmente. Pero curiosamente, el tío no asocia su experiencia personal con las decisiones políticas y ahora es un derechón redomado. Derechón de aquí, que ya es decir. En fin, seguiré escribiendo sobre el asunto en sucesivas entradas. Un saludo y gracias por venir.

  2. Me interesa mucho el tema porque me temo que aquí, en España, muchas veces hablamos de oídas, con exageraciones y mitos sobre el sistema sanitario estadounidense. Entiendo que en España, de momento, está mucho mejor el tema, aunque es verdad que la crisis, ahora, y los muchos abusos que -aunque no lo queramos reconocer- ha habido a lo largo del tiempo al final acabará por hundir el sistema, o llevarlo al copago. De todas formas, sospecho que, en general, sobre la sanidad hay mitos en todos los lados, como las famosas listas de espera que se miden, y muchas veces se exageran y se acortan, en función de las experiencias de cada uno. Sospecho que, pese a lo que nos protestemos y quejemos, aún tenemos bastante de que congraciarnos con el sistema de Seguridad Social europeo, y que dure muchos años (aunque me temo que no va a ser así)

    • Efectivamente, Miguel, se habla de oídas. Igual que aquí, que la gente tiene una idea de la “medicina socializada” completamente errónea. En general, salvo que uno mismo investigue a fondo, lo que se sabe es lo que nos dicen los periódicos o la televisión: mentiras interesadas. Por ese motivo me he decidido a empezar una serie de entradas con este tema. Seguiremos informando. Gracias por tu visita.

  3. Paco Principiante

    La verdad es que leer esta entrada asusta. Da la impresión que el famoso “sueño americano” también puede ir al contrario. Es decir, pasar de ser un burgués de clase media alta, caer enfermo, y verte en la más horrenda de las indigencias.
    Yo sinceramente defiendo un copago moderado para auyentar esos abusos que se producen de nuestro sistema sanitario. Pero me quedo ahí. Ni un milímetro más.
    Este sistema nuestro es envidiable, y hay que protegerlo de los excesos de gente aprovechada y “listilla”. Sé de lo que hablo, ya que la hermana de mi mujer es médico internista, y alguna conversación hemos tenido.
    Ahora han sacado una medida también que para concienciar no está mal. Se trata de una factura (que por supuesto no tienes que pagar), en la que se muestra el coste que ha tenido los servicios utilizados: análisis, intervenciones, tratamientos…
    Todo lo que sirva para hacer un uso correcto me parece estupendo. Precisamente para que por la falta de escrúpulos de unos pocos, nos acabemos cargando el sistema.
    Pero me da miedo. Me da miedo llegar al punto en el que estáis en ese idílico país. Verse en manos de las compañías aseguradoras es tremendo. Precisamente por eso que comentas: una aseguradora “es un negocio”. Y tú debes de ser rentable. Si no lo eres, harán todo lo posible por expulsarte.
    Sin embargo, en nuestra Seguridad Social, no se piensa así. La meta es salvar, o curar, o paliar. Nunca sacar beneficios (otra cosa es aprovecharse).
    En realidad, estoy orgulloso de este sistema nuestro, y no querría que lo cambiasen ni para mi, ni para mis generaciones venideras.
    Espero que esto sea así, por muchas crisis que vengan.
    Y por cierto, prefiero tener este sistema, aun soportando a algún caradura, que no tenerlo.
    Espero tus comentarios sobre este tema. Gracias.

    • Gracias por tu comentario, Paco.
      Yo creo que hay muchas formas de controlar el gasto y evitar los abusos, aunque estoy de acuerdo en que prefiero un sistema de salud público aun soportando abusos antes que un sistema como este, donde la salud es un negocio más.
      Ahora bien, la introducción del copago y el envío de esas facturas, a mi parecer, son nada más que triquiñuelas para ir introduciendo pequeñas modificaciones que irán llevando a reducir las prestaciones cada vez más. Pero son triquiñuelas muy bien estudiadas, porque, como tú dices, ¿a quién no le gustaria que se redujesen los abusos? Cualquier contribuyente honesto querría ver medidas para que su dinero no fuese empleado en beneficio de los pícaros. Y de eso precisamente se valen los que tratan de cambiar el sistema sin que casi nos demos cuenta. Ahora un copago, luego te aumento la contribución al pago de los medicamentos, después te digo que tengo que aumentar el copago porque esto o aquello. Y así, te cobro los servicios médicos por partida doble: una vez a través de tus cotizaciones a la seguridad social y otra mediante los pagos que haces al médico. O sea, que al final, para quitarte a cuatro pícaros abusones, has dejado que te aumenten los impuestos y con tu beneplácito. Pero es por tu bien, igual que todo lo que están haciendo en los planes de austeridad. Lo que tienen que hacer no es hacerte pagar a ti, trabajador cotizante, por las visitas al médico, sino acabar con el fraude, que es mucho. Y para ello se necesita invertir dinero en inspectores de trabajo, en auditorías, y en hacer cumplir la ley. Vigilar con lupa los concursos públicos, las bajas médicas, el gasto en farmacia, el abuso de las compañías farmacéuticas, y otras medidas similares.
      Yo, Paco, tengo el privilegio de conocer los dos sistemas bastante bien. El español, porque además de haber sido usuaria durante toda mi vida allí (48 años), he sido funcionaria de la Seguridad Social durante 29 años, y sigo siéndolo, aunque en excedencia voluntaria. El de aquí, porque soy agente de seguros. He penado mucho en ambos sitios por este tema.

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