Minnesota

Estuve en Minnesota por primera vez en marzo de 2006, cuando tuve que entrevistarme en Minneapolis con los servicios de inmigración para obtener mi permiso de residencia en los Estados Unidos de América. En aquella ocasión, un temporal de nieve azotaba toda la región, por lo que el paisaje durante el viaje se limitó a un montón de nieve. En Minneapolis, las únicas actividades posibles fueron en lugares cerrados, lo que me llevó a descubrir que todos los edificios del centro de la ciudad se encuentran conectados por unos pasadizos acristalados y, por supuesto, climatizados, que permiten la actividad de una gran ciudad, al abrigo de las inclemencias del tiempo.

El pasado fin de semana, sin embargo, tuve la oportunidad de recorrer Minnesota de Oeste a Este, pasando por Minneapolis y llegando incluso a cruzar la frontera con Wisconsin, donde se encuentra el río Saint Croix. Ahora sí, ahora puedo hablar del paisaje de Minnesota. Verde, muy verde, con muchos árboles: robles, álamos, pinos, abedules…, con campos y campos de maíz ya muy crecido. Sobre el verde intenso de los tallos de maíz se extiende una sábana de un color entre rosado y anaranjado, muy suave, formada por las puntas de la planta.

No conozco la historia de Minnesota, no he leído nada sobre ella, solo sé lo que he visto. Con una gran presencia escandinava en general y sueca en particular, los pueblos son coquetos, aseados, con el césped de los jardines muy bien cortado, decoración floral, construcciones cuidadas. No se ven coches desvencijados y abandonados, todo parece estar en su sitio.  Da la impresión de que los europeos que poblaron la zona no se vieron obligados a luchar contra los elementos tanto como en otros lugares. Se diría que los pioneros de Minnesota encontraron una tierra privilegiada en la que, con trabajo y esfuerzo, no fue difícil obtener resultados. Un lugar con agua por todas partes, la tierra de los diez mil lagos cruzada por el río Mississippi, donde las poblaciones se suceden unas a otras y el número de sus habitantes tiene casi siempre al menos cuatro cifras.

¡Qué distinta de Dakota del Sur!

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Minnesota

  1. Lo cuentas tan bien, Angela, que me dan ganas de coger la mochila y patearme unos cuantos estados con los Greyhound, como hice hace mucho tiempo…

  2. ¡Qué bien escribes, Ángela! Me ha encantado leerte. Vengo enlazando desde el blog de Jesús Miramón.

    Saludos

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